9 de octubre de 2007

asiento 194, fila 5, preferencia lateral

Corrían la banda en un relámpago rojo, como si verdaderamente nos fuera la vida en ello, aunque claro, a cinco metros de distancia es inevitable sentirse más espectador que protagonista. Nosotros gritábamos, empujando en cada quiebro, soplando si era necesario, y nunca teníamos suficiente, siempre pedíamos más. Tú resplandecías seis asientos más allá, un poco más cerca del banquillo, la chica más rubia de San Mamés; parecías de cristal y de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban, en algún gesto de protesta o celebrando el único gol que pudimos marcar. En ese momento de brazos alzados y gargantas ardiendo pensé, nada de esto tiene sentido visto desde fuera: simplemente coincidimos aquí sentados, cada dos domingos, desde hace años, y cada vez me atrapas un poquito más, pero nadie más parece darse cuenta de la luz que desprenden tus ojos. Por eso me pasé medio partido girado hacia la izquierda, aprendiéndote con calma, mientras la electricidad pasaba de largo sin detenerse frente a nosotros. En el descanso permaneciste sentada y sola, mientras los demás nos dedicábamos a desmontar y volver a montar el juego, como un rompecabezas con infinitas combinaciones y ninguna solución correcta a corto plazo. Pero pronto estábamos otra vez envueltos en la vorágine y el ruido, y tú actuabas como si no fueras consciente de la magia que provocabas a tu alrededor. Cuando sonó el pitido final, te busqué una vez más pero estabas a dos mil kilómetros, de vuelta en tu pequeño planeta; de donde sólo desciendes para ocupar tu asiento y mi mente durante 90 minutos. Cada dos domingos.

3 comentarios:

Sherezade dijo...

Quizás es que reserva su magia para ti, la atesora durante las dos semanas restantes y los domingos de partido cierra los ojos y abre las alas. Para ti.

P.D. Y oye, al menos te anima los (múltiples) partidos que el Athletic no gana ;)

En primera dije, en segunda y tercera dijo...

¡¡¡Qué frecuencia vertiginosa!!!

Así da gusto venir a verle caballero(aunque a veces se le entienda un pijo por estos lares).

Beeeeeeeeeeeso

bárbara dijo...

qué bonito! parece de cuento...:)