11 de agosto de 2007

doscientas palabras juntas

Podría decirte, nunca bajes los brazos, pero no soy el más adecuado para darte consejos, a fin de cuentas, soy yo el que duerme solo cada noche. Tendrás que contentarte con las palmadas en la espalda, las sonrisas de anuncio y tal vez una o dos frases de ánimo, pero aquí no encontrarás nada de todo eso. Las grandes estructuras están hechas con cajas de galletas, trapos de cocina y un par de tizas de colores, así que no veo ninguna opción mejor que sentarnos en el suelo y comenzar a soñar despiertos; a fin de cuentas, no creo que nadie se moleste por jugar un rato con las palabras. Eso sí, recuerda que hemos sacado billete de ida, pero no de vuelta, así que deberemos hacer un esfuerzo para bajarnos en la misma estación, y con los ojos vendados nadie se atreve a comprar un trocito de libertad por temor a ser estafado. Estoy dispuesto a seguirte hasta el final del camino sin pedirte nada a cambio; lo único que espero es que allí nos permitan quedarnos al menos cinco minutos antes de que apaguen las luces y cierren las puertas. Nunca he pretendido empeñar mi corazón en vano.

7 comentarios:

Pamela Bram dijo...

yo juego a "palabras encadenadas", como la película :)

Beauséant dijo...

supongo que nadie quiere empeñar el corazón en vano.. es algo que no se decide.. apuestas y si tienes suerte la causa merece la pena, y otras, las más, pues no... Lo juntas todo, le pones un lazo, y lo llamas vida..

Sherezade dijo...

Nunca lo pretendemos pero al final es lo que hacemos. Porque el amor se construye tb de cajas de galletas, regalices rojos y sonrisas de chocolate con almendras.

Lágrima del Guadiana dijo...

Guarda ese billete arrugadito, usado, descolorido, entre las páginas de un libro que siempre te acompañe...

Porque del amor no se regresa. Nunca.

Anna. dijo...

cosntruir con una caja de galletas un reloj para comernos las horas y no en viceversa.

Anna.

cualquiera dijo...

no sé cómo lo haces, pero enamoras.

Deadesire dijo...

Como los rompecabezas que se arman a diario sin haber tenido jamás el molde original de donde ser copiados, para qué empeñarse en armar un de esos, por muy hermoso que sea, si le falta una pieza...
Pensé en eso al leerte.