17 de agosto de 2010

zarpazos

No te molestaba el ruido de los aviones, sobrevolándonos en aquel campo junto a la carretera. Era el otro ruido, el que nos impedía pensar con claridad, como la noche junto a la playa en aquel torbellino de gente. Las horas lentas cayendo suavemente como enormes panteras de peluche, como si en el fondo fuéramos capaces de jugar con el tiempo, manipular lo que ocurrió y lo que no, para hacerlo comprensible, apto para el gran público. Con el tipo de luz difusa que dan los días nublados reflejada en tus ojos, sin saber dónde empieza el cielo y acaba el mar, el mar nunca se acaba, dijiste muy seria. Pero tenemos la fea costumbre de buscarle a todo un comienzo y un final, de poner cotas, vallas que delimiten los territorios desconocidos donde apenas nos atrevemos a aventurarnos. Le damos demasiadas vueltas a lo obvio, nos perdemos en los márgenes, somos por un momento una pincelada perdida en mitad del bosque encantado de Pollock, inventando idiomas sobre la marcha y riendo a carcajadas. Buscaremos la forma de hacernos escuchar, no debes preocuparte por eso ahora, tan sólo sumérgete en la marabunta y alcanzaremos la meta. Cada noche, volviendo a mi casa desde la tuya, daba miedo verme: volviendo sobre mis pasos en cada esquina, perdido en mitad del camino a ninguna parte. Era la persona más sola del mundo.

5 comentarios:

Meme dijo...

Hay cosas que nunca se acaban y personas que también son infinitas, que pasarán la cota del tiempo de panteras y resurgirán cada día, siglo tras siglo, reencontrándose a si mismas deshaciendo lo andado.
Ha sido un texto increible, nunca podré escribir mejor.

Anna Liebheart dijo...

leerte es revisitar lugares comunes, sorprenderse al ver cada cambio, como una nota escrita a mano que aparece en el lugar adecuado para que tú la encuentres y sepas que del otro lado siempre habrá alguien que creerá en ti sin princicpio ni final. Tus letras lo confirman, eres lo más parecido al infinito.

shara emeacé dijo...

Enhorabuena a tí tambien, escribes de maravilla.
:)

Espérame en Siberia dijo...

Claro. Una cosa es comprender que nada dura para siempre, y otra muy distinta es andar pensando en el final incluso antes de vivir la experiencia, digo yo.

Un besazo.

eclipse de luna dijo...

El mar no tiene final, que cierto..asi como la vida no tiene fronteras,ni los sueños,ni el amor..fronteras que todos ponemos en alguna etapa de nuestra vida pero que no existen...

Besos.
Mar