5 de diciembre de 2006

un motivo como cualquier otro

Ya sabes cómo funciona, ella traía detrás un largo recorrido y yo sólo aspiro a tren de cercanías, así que no había mucho más que hacer, aguantar el tipo y esperar a que algo, lo que fuera, ocurriese, como quien espera junto al arcén en mitad de la tormenta. Además tenía la suerte en contra, y en este mundo hay demasiadas cosas por las que luchar como para añadir un corazón roto a la lista. Planté cara un par de veces más y pensé en capitular, tirar la toalla, pero uno tiene alma y no se da tan fácilmente... de todas formas la empresa merecía la pena, créeme, pocas veces he encontrado diamantes en bruto a la luz de una vela roja y con ese sonido de fondo, parecía que se acababa el mundo y ella y yo separados por un precipicio. Hacía un rato que las puertas estaban cerradas, de modo que no había salida posible, ni siquiera una escapatoria de emergencia, y en ese momento necesitaba más que nunca aire fresco, una bocanada de vida que no llegaba. Me limité a perseguir el brillo de sus ojos de aquí para allá, buscando los rincones ocultos de la vía láctea. Corriendo sobre los raíles pasé toda la noche, balanceándome al ritmo que marcaban mis botas sobre la gravilla. Cuando amaneció, descubrí que ya estaba demasiado cansado para pensar con lucidez y me limité a devolverle la mirada, con frialdad no pretendida esta vez, y empezar a escribir.

6 comentarios:

Elena dijo...

Y el mar te acariciaba las cosquillas, aunque tú no te dieses cuenta de que habías llegado tan alto, arriba, aún más arriba. Allí donde las miradas, ni pretendiéndolo, consiguen ser sinceras.

P.D. Tráeme un trocito de sur anda...

Digo yo... dijo...

¿Y ella cómo está a todo esto?...
¿Lo sabes?

biosofia dijo...

¿Y no te cansaste de escribir y devolverle la mirada con frialdad?
¿Porqué no la dejas a ella y te vienes conmigo guapo?
Yo podría ayudarte a escribir para que descanses un poco...
Beso

Noviembrë dijo...

:(

Noviembrë dijo...

lo intento.. :)

Pienso en ti dijo...

?
Feliz