15 de junio de 2006

ciclo

Hacía ya tiempo que veíamos acercarse la tormenta, pero tus ojos siempre me parecieron aguas tranquilas. Recuerdo el viaje, la oscuridad y aquella forma que todos tenían de mirarnos, como fuéramos culpables de desvelar el secreto, de no divulgar los misterios. Parecía que el destino nos iba a aplastar como un elefante a un junco, y después nos levantaríamos intactos. Nadie es capaz de sentir el vértigo en ese momento, aunque acabe de trepar desde el fondo del precipicio y apenas pueda sonreír. Más tarde todo se convierte en hueco que pronunciar, en posibilidad perpetua, recuerdos flotando en el aire y montaña de platos sin fregar. Piénsalo bien, estás a punto de echar a rodar de nuevo la bola de nieve; de sobra conoces lo bueno y lo malo que está por venir. Como en aquella tormenta de verano, tú decides dónde resguardarte.

3 comentarios:

Elorri dijo...

Siempre entro a ver si has escrito un nuevo texto, de ésos que nos inmiscuyen en tu mundo de tristes certezas y encuentros improbables.

En cuanto al ciclo, qué difícil sustraerse a él...

Alma dijo...

Creo que los ciclos se ven venir, pero uno se sube a lo alto y empuja la bola de nieve sin pensar, en el momento en que se piensa, es que ya no hay nada que pensar. ¿Has escogido ya tu sitio para resguardarte?

Anónimo dijo...

That's a great story. Waiting for more. film editing schools